Aikido: Poder y Responsabilidad

Es complicado determinar quien es un buen aikidoka, ya que al no ser un arte competitivo no se pueden medir las destrezas y/o habilidades técnicas, Eso si nos limitamos al aspecto técnico únicamente. El aikido es un arte marcial muy particular ya que fue creado a partir de técnicas de combate, sin embargo su finalidad no es la de destruir al adversario, por el contrario a través del uso de las técnicas conseguir una solución lo menos traumática posible para ambas partes.

Entender la visión del aikido no es tarea fácil, ya que teniendo un conocimiento técnico tan poderoso y letal, ¿Cómo no resistirse a la tentación de usarlo para tal fin?. He ahí donde entra la razón a jugar un papel fundamental, y es lo que pude distinguir al aikido de otras artes marciales de combate.

Podemos comparar el poder letal del aikido con la madre cocodrilo que transporta sus crias dentro de sus fauces, el cocodrilo es un reptíl sumamente poderoso cuyas mandíbulas pueden destrozar a su presa a la mitad, sin embargo tienen la delicadeza de poder tomar a sus crias y transportarlas sin hacerles el menor daño. El aikido se puede analizar de la misma forma, la base técnica del aikido es el Daito Ryu Aikijutsu, un arte diseñado para combatir en la guerra, con el poder necesario para quitarle la vida a otro ser humano. No obstante el aikido se aleja de todo eso, eligiendo hacer un uso inteligente y racional de las técnicas, de forma tal de evitar una desgracia innecesaria. Es ahí donde radica la importancia de valores tales como: respeto, tolerancia, compasión, etc, que deberían ser cultivados por todo aikidoka.

Quienes nos consideramos "aikidokas" debemos reflexionar al respecto, y analizar sí nuestras acciones y pensamientos (dentro y fuera del tatami) corresponden a lo que O-Sensei nos legó en su arte, de lo contrario sólo seríamos unos buenos ejecutantes de técnicas. Es cierto, somos humanos y constantemente cometemos errores y a veces nos desviamos del camino, sin embargo tenemos la capacidad de rectificar nuestro rumbo.


Entonces ser un aikidoka no es sólo dominar las técnicas, es reconocerte en tu "Adversario", es tener la sabiduría para seleccionar la mejor herramienta en un momento determinado, es conocer tus propios límites.