BASTON CORTO “JO”

Japón cuna del bastón “Bo”

En la tierra del sol naciente se han encontrado unos bastones de piedra a tierras remotas los que hoy se les denomina con el apodo de lshi-jo. La utilidad de estos bastones debió ser mas para la labranza que para golpear a un enemigo, ya que su exagerado peso no se podía comparar con la ligereza de una bien afilada espada de un Bushi (guerrero).

Aunque el Ishi-jo no fuera utilizado para combatir por su excesivo peso podía caber la posibilidad de que fuera un bastón de entrenamiento, el aikidoka Fujasawa utilizaba un bastón de hierro para obtener fuerza y habilidad. No existe ningún registro de que hubieran estilos sistematizados, ya fuere del Bo o del Jo, hasta el siglo VI D.C.

Mientras que del bastón corto Jo no existen datos de una posible influencia China, del Bo o bastón largo se puede afirmar que si recibió influencia desde China, ya que el bastón Chino “Paan” y el “Bo” japonés guardan una estrecha relación en cuanto a su longitud y peso,  y lo más importante es que a ambos se les denomina con el mismo ideograma, que en pronunciación japonesa es “Bo” y en pronunciación Chino-Cantonesa es “Paan”.

La leyenda sostiene que hacia el año 800 D.C. vivía un joven llamado “Yeung Ng Long” quien era un gran experto en el manejo de la lanza.

Un día decidió dedicarse a la vida ascética y se convirtió en un monje del monasterio Shao-Lin-Chi. Una vez aceptado, el continuó practicando con su lanza pero los monjes superiores le dijeron que un monje no podía manejar la lanza ya que era un arma de guerrero hecha para matar.  El problema estaba en la punta metálica de la lanza. Debido a que Yeung Ng Long necesitaba moverse y practicar, arranco la punta metálica de su lanza y la convirtió en un bastón largo con el que poco a poco fue desarrollando nuevas técnicas. Debido a que el arma ya no era metálica ya era utilizada por los guerreros Chinos, el bastón causó un gran impacto entre los monjes y fue utilizado como “Bordón”  en sus viajes, y como método de autodefensa ante posibles ataques.

Después de la destrucción del monasterio Shao-Lin las técnicas del bastón al igual que las técnicas de mano desnuda se extendieron por toda China. Pronto creció la fama del bastón de China y llego hasta tal punto, que la literatura China en el siglo XVI, colocó en las manos de Tai-Shing el Rey Mono un bastón para luchar contra los demonios que querían capturar al monje Tan en su peregrinación al Oeste. Con el paso de los años, ser un maestro en el arte del bastón era sinónimo de ser un gran artista marcial.
Los monjes Chinos en su afán de expandir el Budismo, fueron los que al llegar a Japón influenciarían a los monjes guerreros japoneses “So-Jei” en el arte del bastón.

Hacia el período Kamakura (1147-1408) en pleno poder Shogun, ya existían técnicas de Bastón bien organizadas, pero esta arma no tenía un puesto de importancia en el Bu-jutsu japonés, el principal problema de su falta de expansión se debía a que no era un arte de categoría como pudiera ser el “Ken-jutsu” (Arte de la espada), el Ba-jutsu (Arte de montar a caballo), el “Kyu-jutsu” (Arte de tiro con arco), o cualquier otro estilo militar que eran considerados como superiores fundamentales, o de aprendizaje obligatorio para el Bushi o protector de los señores Feudales, en el período “Muromachi” (1392-1573) serían llamados “Samurai”.

No era posible en un principio, que el bastón tuviese la misma importancia que la espada “Ken” (Arma de metales extraordinarios forjada en fundiciones casi míticas y utilizadas por los Bushi, hombres de leyenda) que el sencillo, barato y humilde bastón capaz de ser adquirido por cualquier miembro de las clases sociales bajas.

La gran escuela Shindo Muso-Ryu

Después de la llegada de los monjes Chinos a Japón con el bastón, después de la expansión de dicha arma por los monjes guerreros japoneses “So-Jei”, la tercera fase del desarrollo del bastón en el “país del sol naciente”, vendría con el gran maestro Izasa Lenao (1397-1488), fundador de la escuela Katori-Ryu.
Izasa Lenao desarrollo su propio método de manejo del “Bo”, adaptándolo para combatir contra armas del  ”Bugei”, además de dar su visión propia al “Bo”. Izasa todavía fue más lejos y lo masificó en sus características físicas logrando un nuevo bastón llamado “Roku-Shaku-Bo”, que según el artista marcial y escritor Donn F. Draeger mediría aproximadamente unos seis pies. La madera utilizada para este nuevo bastón fue la de roble, y todo ello contribuyó a que este bastón en las manos de un Bushi entrenado, y en ausencia de su espada le permitiera realizar verdaderas proezas. Con el desarrollo del bastón la escuela de Izasa dio sus propias innovaciones técnicas en cuanto al manejo, a todas las armas que por aquellos días se manejaban en Japón.

Cuando la escuela Katory-Ryu ya gozaba de una gran reputación vivía en Japón un artista marcial llamado Muso Gonnosuke, quien fascinado por el arte del bastón, estudió el método del Bo-jutsu (Arte del Bo) de aquella escuela, así como todas las otras armas que en ella se enseñaban.
 Una vez dominó todas las armas, especialmente el Bo, Muso marchó a estudiar la escuela Kashima-Ryu y después de estudiar aquel método, combinó todas las enseñanzas que había recibido convirtiéndose así en un experto de gran renombre.

Muso marchó a Edo y participó en muchos combates contra espadachines (Ken-shi) y contra otros expertos de diversas armas. De sus multiples combates, nunca recibió una derrota hasta que enfrentó al gran Bushi y Kenshi “Miyamoto Musashi” que lo vencería.


Aquel día fue muy penoso para Muso. Pasaron muchos días, los sauces reverdecieron y recobraron su color en primavera, el sol brilló de nuevo con todo su esplendor, y de nuevo sopló el viento de otoño, y Muso con una sola derrota en su vida buscaba nuevas técnicas para vencer a Miyamoto.
Aunque su búsqueda era incesante sin descanso, fracasaba continuamente en sus intentos de encontrar nuevos métodos que le sirvieran para vencer a su mayor enemigo. Amargado por su constante frustación, decidió recluirse en la alto del monte Homán. En aquel lugar Muso llevaría la vida de ayuno y gran disciplina. Según explica la tradición y a través de la guía divina, Muso recibió un mensaje que decía “ser conocedor de los puntos vitales con un leño”.

Este mensaje indujo a Muso a que diseñara un arma más corta, de pequeño diámetro del más duro roble blanco que pudo encontrar y llamó a su nueva y ligera arma “Jo”.

Gonnosuke entrenó con toda la dureza posible, y creó cinco series de técnicas básicas secretas que fueron la base de su sistema o arte del palo “Jo-jutsu”.

El interpretó el mensaje divino los puntos vitales del adversario. Debido a su corta longitud, el “Jo-jutsu” le permitiría el combate cerrado, más cerca de su oponente, faceta que con el Bo, no le era posible por su mayor longitud.

Muso Gonnosuke llamó a su nuevo arte el método de Jo-jutsu de la escuela “Shindo Muso-Ryu”.
Cuando Muso fue un buen experto de su propio arte, se encontró de nuevo con el gran Kenshi “Miyamoto Musashi” y según cuentan las crónicas, Muso vencería a Miyamoto, al igual que este hiciera una vez, le perdonó la vida. La cuenta estaba saldada.

El arte del Jo, el “Jo-jutsu” se expandió por todo el Japón y se desarrollaron múlti´ples estilos o variantes, siempre dependientes del arte de la espada (Ken-jutsu). Esta íntima relación proviene de que el Jo era un arma que había surgido precisamente para vencer la espada de Miyamoto Musashi y a causa de que en verdad era posible vencer a un espadachín con el Jo, ambos artes, el del Jo y el de la espada Ken, han perdurado hasta nuestros días en armonía.

El principal motivo que empujó la difusión del Jo fue que con este se podía combatir golpeando (a zonas vitales) para vencer al oponente sin que este sufriera daño, mientras que con las armas metálicas se golpeara donde se golpeara la muerte era casi segura.

El arte del “Jo” en el siglo XX

Hacia el año 1924 se formaron en Japón varios comités de grandes maestros para crear un métpdp de combate, especial para la policía. Los maestros eran expertos en Ken-jutsu, en el Ken-do, en el Iai-do y en el Goshin-jutsu o métodos de defensa personal obtenido del Ju-do y del Ju-jutsu. Del estudio de estos maestros surgió un método policial de defensa personal que sería la base del nuevo método que veintitrés años después sería llamado “Taiho-jutsu”.

En el año 1927, y ante una comisión de la Fuerza de Policía Japonesa, los expertos de Bu-jutsu, “Shimizu Takaji” y “Takayama Kenichi” dieron una exhibición de las técnicas del Jo-jutsu. La comisión había sido formada para crear un método de combate mano a mano con arma blanca ya que la policía japonesa necesitaba renovar su antiguo sistema de defensa con armas.

La exhibición de los dos expertos fue tan impresionante que los oficiales japoneses decidieron adoptar muchas de las técnicas del Jo-jutsu para los programas de entrenamiento de sus hombres. Debido a que este entrenamiento policial necesitaba una constante supervisión, fue llamado a Tokyo, para que fuera a convertirse en el instructor de Jo-jutsu de la policía el gran maestro “Shimizu Takaji” quien era el vigesimoquinto maestro en jefe de la escuela Shindo Muso-Ryu (fundada por Gonnosuke) y que también sería el instructor de Jo-jutsu en el Kodokan del maestro Jigoro Kano.

Bajo la dirección técnica de Shimizu, fue creada una Unidad Especial de Policía “Tokubetsu Keibitai”, en la que todos sus componentes eran expertos en el uso del Jo. El arte del Jo, adaptado a las necesidades de la policía, fue llamado “Kei-jo jutsu” o “Arte del bastón  Jo de la policía”.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas “SCAP” (Comandante Supremo de las Fuerzas Aliadas) establecieron una prohibición por la cual el pueblo japonés no podía practicar las Artes Marciales, pero a la policía se le permitió la creación de un método de defensa personal para sus necesidades.

El nuevo comité formado por el experto en Ken-do, “Saimura Goro”, el judoka “Kagaoka Sinichi”, el ya conocido “Shimizu Takaji”, “Otsuwa Hidenori” el fundador del Karate “Wado-Ryu” y del “Hoshin Wado-Ryu Ju-jutsu”, y “Horiguchi Tsuneo” un experto en pistola.

En este comité surgiría un método llamado “Taiho-jutsu” hacia el año 1947, este estilo estaba formado por las diferentes técnicas del ya tradicional “Ken-jutsu”, “Ju-jutsu”, y “Jo-jutsu”. También fueron seleccionadas técnicas de estilos modernos como el “Karate-jutsu” el “Ken-do” y el “Ju-do”. El boxeo occidental o ingles también sería profundamente estudiado.

 A parte del entreno policial con el “Kei-jo”, el JO, al igual que otros métodos de bastón de otras naciones, permaneció en secreto y hacia el año 1955, y cuando ya hacía algún tiempo que las prohibiciones de la SCAP habían terminado, apareció al publico bajo la forma del “Jo-do”.

El ideograma de “justu” había cambiado por el de “Do”, por lo que el “Arte del bastón Jo” (Jo-jutsu), se convertiría en la “Vía espiritual del bastón Jo” o “Jo-do”.

Hoy funciona en Japón la “All Japan Jo-do Federation” (Federación de Jo-do de todo Japón) , federación estrechamente unida a la “All Japan Ken-do Federation” (Federación de Ken-do de todo Japón), que engloba todas las escuelas de de Jo-do y a todas las que continúan con la tradición del Jo-jutsu. Ambas variantes del “Do” y del “Jutsu” suman alrededor de setenta estilos.

El “Aiki-jo”, el método de Jo que es estudia en esta obra, pertenece al grupo (por decirlo de alguna manera) del Jo-do, debido a que el Aiki-jo (junto al Aiki-ken y ak Tai-jutsu, del Aikido) persigue el mismo fin espiritual del Do. Con el “Aiki” se indica que este Jo es el método de Jo (Jo-do, Jo-jutsu, Keijo-jutsu, o Aiki-jo) o su escuela (Shindo, Aikikai, Daito, Yagin, Kodokan, etc), todas sus técnicas tienen una misma base técnica, la que creó el gran Muso Gonnosuke.

El Dinero y La Felicidad


Un banquero americano estaba en el muelle de un pueblito caribeño, cuando llegó un botecito con un solo pescador. Dentro del bote había varios atunes amarillos de buen tamaño. El americano elogió al pescador por la calidad del pescado y le preguntó cuánto tiempo le había tomado pescarlos. El pescador respondió que sólo un rato. El americano le preguntó que por qué no permanecía más tiempo y sacaba más pescado. El pescador dijo que él tenía lo suficiente para satisfacer las necesidades inmediatas de su familia. El americano le preguntó qué hacía con el resto de su tiempo. El pescador dijo:


“Duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, hago siesta con mi señora, caigo todas las noches al pueblo donde tomo vino y toco guitarra con mis amigos. Tengo una vida agradable y ocupada.”


El americano replicó: “Soy graduado de Harvard y podría ayudarte.”
“Deberías gastar más tiempo en la pesca y, con los ingresos, comprar un bote más grande y, con los ingresos del bote más grande, podrías comprar varios botes; eventualmente tendría una flota de botes pesqueros. En vez de vender el pescado a un intermediario lo podrías hacer directamente a un procesador y, eventualmente, abrir tu propia procesadora. Deberías controlar la producción, el procesamiento y la distribución. Deberías salir de este pueblo e irte a la Capital, donde manejarías tu empresa en expansión”.
El pescador le preguntó: “¿Pero cuánto tiempo tardaría todo eso….?”.

A lo cual respondió el americano: “Entre 15 y 20 años”.

“¿Y luego qué?”, preguntó el pescador.
El americano se rió y dijo que esa era la mejor parte. “Cuando llegue la hora deberías vender las acciones de tu empresa al público. ¡¡¡Te volverás rico….tendrás millones!!!”
“¿Millones….y luego qué?”.
“Luego te puedes retirar. Te mudas a un pueblito en la costa donde puedes dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus hijos, hacer siesta con tu mujer, caer todas las noches al pueblo donde tomas vino y tocar guitarra con tus amigos”.
Y el pescador respondió:
“¿Y acaso eso no es lo que ya tengo?”.

Cuántas vidas desperdiciadas buscando lograr una felicidad que ya se tiene pero que muchas veces no vemos. La verdadera felicidad consiste en amar lo que tenemos y no sentirnos mal por aquello que no tenemos.

MARUBASHI, HACIA UN DESPERTAR DE LA CONCIENCIA

Marubashi significa el puente largo de la vida y es una técnica de la escuela de sable Yagyu (una de las que aprendió Morihei Ueshiba-fundador del aikido).
Consiste en que cuando el enemigo ataca con el sable, uno entra directamente en la trayectoria de su ataque, sin desviarse ni a la derecha ni a la izquierda, como si uno viese a través de su sable.

En esta forma de entrada uno se expone seriamente a la muerte en el caso de portar una katana en lugar de un bokken, tal como se practica en el tatami.

El trasfondo filosófico y psicológico que subyace en este tipo de enfrentamiento hace del entrenamiento una alegoría de la actitud necesaria para vivir una existencia rica, profunda y libre.

En el origen de esta técnica se encuentra la consideración de que la vida es un puente largo y estrecho que atraviesa aguas turbulentas. Cuando uno se enfrenta al enemigo en medio del puente, la huida se vuelve imposible. Batirse en retirada o dudar significa la muerte. Escapar por la derecha o la izquierda es el camino de las aguas agitadas.

Desde una perspectiva psicológica sabemos que cuando “las cosas van mal” surge un complejo emocional enraizado en el propio pasado (temores, complejos, etc.), entonces uno tiende a volverse “inconsciente”. Volverse inconsciente significa que la reacción o emoción se adueña de uno mismo y le convierte en ella. Se pasa a ser el actor que la representa, pero se deja de ser uno mismo, se trata pues sólo de una pauta reactiva automática e irreflexiva.En la vida cualquier circunstancia adversa que encontremos oculta una profunda lección, aunque no podamos verla en el momento.

El enemigo en tal caso se convierte en un maestro que te ayuda a refinar tus ideas y técnicas, el contrapeso necesario para agudizar tus sentidos. El único camino es el del enemigo; es preciso penetrar en el corazón de su ataque. Este es el sentido de irimi. Sólo la renuncia al tiempo psicológico (es decir a los condicionantes personales y sociales-ego-) permite alcanzar la verdadera libertad.

Como el ego es un sentido de identidad derivado de cosas externas, necesita identificarse con ellas. La identificación más habitual es el trabajo, el reconocimiento social, el conocimiento, la educación, la apariencia física, las habilidades personales, las relaciones, la historia personal y familiar, los sistemas de creencias y las identificaciones colectivas (nacionales, raciales, religiosas, etc.)

Ninguna de estas identificaciones es uno mismo. Baste pensar que con otras circunstancias sociales y personales nuestra visión del mundo y acciones serían distintas. Se llega a saber esta verdad por uno mismo, a más tardar, cuando se siente que la muerte se acerca. La muerte le desnuda a uno de lo que no es. El secreto de la vida es pues “morir antes de morir”.

El momento presente es lo único que tenemos. Nunca hay en la vida un momento que no sea éste. La esencia del Zen consiste en caminar por el filo de navaja del aquí-ahora.

Cada encuentro en un duelo ofrece una oportunidad. En la tradición Zen se suele decir Ichi go ichi e, una vida un encuentro. Nunca se presenta la misma situación dos veces. Es necesaria una mente reposada, abierta a las variaciones constantes. Sólo cuenta el momento presente. No hay segundas oportunidades.

En este sentido profundo, la concentración de toda la vida está en el instante presente. No importa la duración de la vida; si en verdad no se trata mas que de un segundo que la mente renueva constantemente.

Ichi go ichi e. Al igual que en la ceremonia del té que se compartía en el descanso de una contienda sangrienta. Ésta era un símbolo de vida, un instante de aquí-ahora pleno de eternidad. Con un espíritu abierto y vacío es más sencillo escoger intuitivamente el movimiento adecuado para mejorar la técnica y la actitud, comprender al compañero y, en suma, comprender mejor la vida.

En resumen, en la cultura medieval japonesa la frialdad que mira las cosas sin encogimiento y la conciencia penetrante de la muerte jugaron un papel principal. Estas personas vivieron en una época donde la muerte era algo tan cotidiano que el poder vivir hoy era casi una gracia. De esta forma la cultura japonesa fue atravesada por la llama de la muerte y renació revitalizada. Por eso se suele hablar de pureza y limpieza como los adjetivos que la caracterizan.

Cuando se practica en el tatami ésta u otra técnica con el bokken, la presión de la vida y la muerte desaparece y por tanto inmediatamente pasan inadvertidas las consideraciones profundamente humanas que surgieron como consecuencia de duelos reales.

Podemos decir que si olvidamos el profundo trasfondo existente en cada gesto, el valor del entrenamiento se disuelve.

El Manuscrito de la Tierra por Miyamoto Musashi

Aqui les dejo un pequeño extracto del Capítulo El Manuscrito de la Tierra de El Libro de los Cinco Anillos escrito por Miyamoto Musashi.

Las artes marciales son la forma de vida del guerrero. Especialmente los oficiales deberían practicar estas artes, y los soldados deben también conocer esta forma de vida. En la actualidad no existen guerreros con un cierto conocimiento de la vía de las artes marciales.

Antes de nada, pongamos un ejemplo sobre lo que es una forma de vida. El budismo es una vía para ayudar a la gente; el confucianismo es una vía para reformar la cultura. Para el médico, curar es una forma de vida; un poeta enseña el arte de la poesía.

Otras personas se dedican a predecir el futuro, al tiro al arco o a otras diversas artes y disciplinas. Las personas practican las vías a las que se sienten inclinadas y desarrollan preferencias individuales. Pocas personas son aficionadas a la vía marcial de la vida. Ante todo, la vía de los guerreros significa familiaridad con las artes culturales y marciales. Aunque sean torpes en ellas, los guerreros deben fortalecer personalmente sus propias artes marciales tanto como puedan en sus propias circunstancias.

La gente piensa normalmente que todos los guerreros reflexionan sobre el hecho de estar preparados para morir. En lo que se refiere a la vía de la muerte, ésta no se limita a los guerreros. Los monjes mendicantes, las mujeres, los campesinos, e incluso aquellos que pertenecen a las clases que están por debajo de ellos, conocen su obligación, se avergüenzan de descuidarla y se resignan a la muerte; en esto no hay ninguna distinción. La vía marcial de vida practicada por los guerreros se basa en superar a los demás en todo y en cualquier cosa. Ya sea mediante la victoria en un duelo individual, o ganando una batalla frente a varias personas, uno piensa en servir los intereses de quien lo emplea, en servir los propios intereses, en llegar a ser bien conocido y en estar socialmente establecido. Todo ello es posible mediante el poder de las artes marciales.

Sin embargo, habrá personas en el mundo que piensan que aunque uno aprenda las artes marciales, no le servirán de nada cuando surja la necesidad real. A este respecto, la verdadera ciencia de las artes marciales significa practicarlas de tal forma que sean útiles en cualquier ocasión, y enseñarlas de tal forma que sean útiles en todos los caminos.

La Limpieza

Saber desplazar lo que molesta para la limpieza y saber volver a ponerlo en su sitio es un acto sencillo que educa la atención. Decidir lo que se debe tirar y lo que hay que conservar educa el sentido de decisión.

Pasar el paño por el piso constituye un excelente ejercicio para las piernas y caderas. Incluso cuando un sitio parece limpio, basta con pasar un trapo húmedo para convencerse de lo contrario. Renovando el agua, lavando los trapos de limpieza y limpiando el suelo se experimenta la sensación de refrescar el propio espíritu.

No obstante, para meter las manos en el agua helada en las mañanas de invierno hace falta valor: vencer el espíritu del abandono es parte integrante de la práctica.

Cuando los bokuto, jo, sandalias, etc., están en su sitio, el aspecto de las cosas es agradable a la vista y son fáciles de utilizar. No sólo se trata de satisfacer la conciencia estética, sino también  de una educación natural que conduce a reconocer la importancia de la preparación. El tiempo consagrado al entrenamiento es limitado. Los breves instantes que le preceden y le siguen son cortos. Por ese motivo es necesario sacarle el mejor partido posible a hacer la limpieza, lo que supone un buen ejercicio en el sentido de previsión y organización. La decisión de empezar por aquí para continuar por allá y terminar más allá es un ejercicio para el juicio y el espíritu de decisión. La limpieza no sólo pretende purificar el exterior. Esto explica que sea necesario limpiar una y otra vez y sin cesar los lugares que parecen limpios.

El enseñante, que se vale de su conocimiento, no debe contentarse con lograr que sus alumnos hagan la limpieza, es deseable que su ejemplo sea un aliciente para ponerlo en práctica. Me gustaría que meditaran ustedes sobre este pensamiento de O Sensei: "El aikido es la limpieza del cuerpo. Hay que eliminar la suciedad y las impurezas del cuerpo y el alma".

Cuando entra usted en un dojo bien limpio y lustroso, de forma inmediata el corazón se encuentra reconfortado. Estoy convencido de que la práctica diaria del cuerpo y el espíritu se manifiesta de esta manera.

Para hacerlo bien, todos deberían limpiar el dojo por su propia iniciativa antes y después del ejercicio. La limpieza permite colocar las cosas en su lugar, clasificarlas y ordenarlas.

Además, la limpieza es una buena práctica tanto mental como física.

Cuando yo era uchi-deshi, nos uníamos a los demás practicantes para limpiar juntos no sólo el dojo sino también la entrada, los pasillos, los lavabos, los vestuarios, el dormitorio de los uchi-deshi y la calle delante del dojo.

La limpieza te enseña mucho.

Tomemos como ejemplo mero hecho de utilizar la escoba: hay que sujetar el mango con ligereza y hacer llegar el ki hasta los pelos del cepillo, utilizarlo con agilidad, ligereza y fuerza. El principio es el mismo que para el sable o el bastón. Es un ejercicio que, barriendo todos los rincones, permite aprender a ver hasta los aspectos ocultos de las cosas.

Extraído de Aikido Etiqueta y Transmisión por Tamura Nobuyoshi.

ABRE TU PROPIA TESORERÍA

Daiju visitó al maestro Baso en China. Baso preguntó:

"¿Qué buscaba?"
"Conocimiento", replicó Daiju.
"Tienes tu propia tesorería. ¿Por qué buscar fuera?, preguntó Baso.

Daiju preguntó:
"¿Donde está mi tesorería?"

Baso respondió:
"Lo que estás pidiendo es tu tesorería."
¡Daiju recibió la revelación! De ahí en adelante siempre urgía a sus amigos:

"Abre tu propia tesorería, y usa los tesoros."

NO APEGARSE AL POLVO

Zengetsu, un maestro chino de la dinastía T´ang, escribió el siguiente consejo para sus discípulos:

Vivir en el mundo pero no apegarse al polvo del mundo es la manera correcta de un verdadero estudiante del Zen.

Al contemplar la buena acción de otro animarse a seguir su ejemplo. Al saber de una errada acción de otro, tratar de no emularla. Aunque estés solo en un cuarto oscuro, compórtate como si estuvieras ante un noble huésped. Expresa tus sentimientos, pero no te hagas más expresivo que tu propia naturaleza.

La pobreza es un tesoro. Nunca lo cambies por una vida fácil. Una persona puede parecer tonta y sin embargo no serlo. Quizás sólo esté ocultando cuidadosamente su sabiduría.

Las virtudes son el fruto de la auto-disciplina y no caen del cielo como la lluvia o la nieve.

La modestia es la base de todas las virtudes. Que tus vecinos te descubran antes de que te les hagas conocido por ti mismo.

Un noble corazón nunca se hace notorio. Sus palabras son como raras gemas, rara vez exhibidas y de gran valor.

Para un estudiante sincero, cada día es un día afortunado. El tiempo pasa pero él nunca se queda atrás. Ni la gloria ni la vergüenza pueden conmoverlo.

Censúrate a ti mismo, nunca a otros censures. No discutas lo bueno y lo malo.

Algunas cosas, aunque ciertas, fueron consideradas falsas por generaciones. Como quiera que el valor de lo correcto puede ser lo reconocido después de siglos, no hay necesidad de anhelar una apreciación inmediata.

Vive con sentido y deja los resultados a la gran ley del universo. Pasa cada día en apacible contemplación.

No lejos de ser un Buda

Un estudiante universitario mientras visitaba a Gasan le preguntó:

"¿Has leído alguna vez la Biblia cristiana?"

"No, léemela", dijo Gasan.

El estudiante abrió la Biblia y leyó estos versículos de San Mateo:

"Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Mirad los lirios del campo cómo crecen: no se fatigan ni hilan. Pues yo os digo, que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de ellos... No os inquietéis, pues, por el mañana; porque el día de mañana ya tendrá sus propias inquietudes; bástale a cada día su afán".

Gasan dijo:

"Quienquiera que pronunció esas palabras lo considero un hombre iluminado".

El estudiante continuó leyendo:

"Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque quien pide recibe, quien busca halla y a quien llama se le abre".

Gasan observó:

"Eso es excelente. Quien quiera que dijo eso no esta lejos de ser un Buda".