SI NO TRABAJAS, NO COMES

Hyakujo, el maestro chino del Zen, solía trabajar con sus discípulos incluso a los ochenta años, cortando el césped, limpiando jardines y podando los árboles.

Los alumnos sentían lástima al ver a su maestro trabajar tan duro, pero sabían que no les escucharía su consejo de detenerse, de modo que le escondieron sus herramientas.

Ese día el maestro no comió. Al día siguiente no comió, ni tampoco al siguiente día. “Debe estar furioso porque le escondimos las herramientas”, pensaron los alumnos. “Mejor volvámoslas a poner en su lugar.”

El día que hicieron eso  el maestro trabajó y comió como antes.

Por la noche los instruyó: “Si no trabajas, no comes.” 

UNA PARÁBOLA

Buda contó una parábola en un sutra:

Un hombre que viajaba a través de un campo se encontró con un tigre. Y huyó mientras el tigre lo perseguía. Al llegar a un precipicio, se agarro de una liana tratando de saltar al otro lado, pero quedó colgando. El tigre lo olfateaba desde arriba. Temblando, el hombre miraba hacia abajo, donde otro tigre lo esperaba para devorarlo. Solo miraba la liana que lo sostenía.

Dos ratones, uno blanco y otro negro, poco a poco, empezaron a roer la liana. El hombre vio cerca de él una apetitosa fresa. Agarrándose bien de la liana con una mano, con la otra cogió la fresa. ¡Qué sabrosa estaba!


CAMINO LODOSO

Tanzan y Ekido viajaban juntos una vez por un camino lodoso. Todavía caía una pesada lluvia.

Al llegar a un curva, encontraron a una linda muchacha con un kimono de seda, que no podía cruzar el camino.

"Vamos, chica", dijo Tanzan al punto. Y levantándola en sus brazos, la llevó al otro lado del lodazal.

 Ekido no dijo ni una sola palabra hasta la noche, cuando llegaron a un templo donde podían albergarse.

Entonces no pudo contenerse más.

"Nosotros los monjes no nos debemos acercar a las mujeres", le dijo a Tanzan, "especialmente si son jóvenes y hermosas. Es peligroso. ¿Por que lo hiciste?"

"Yo dejé a la chica allá", dijo Tanzan. "¿Tú como que todavía sigues cargando con ella?"